domingo, 27 de junio de 2010

La felicidad es como el agua...
A simple vista, pura y cristalina, pero al mirarla al microscopio, se encuentra llena de microbios. Se te resbala entre los dedos y se evapora con el tiempo...

domingo, 30 de mayo de 2010

Unicorn (Apoptygma berzerk)

Me puse a oir música y me gustó este tema... Creo que lo q dice tiene mucho contenido... Ahí la dejo traducida:


Sostienes la vela
en la que yo una vez sangré
que brille tu luz
cuando tu olvidas
yo lloro

recorres con tus dedos por mi pelo
y me dices que vale la pena
todo vale la pena

incluso cuando me odio
incluso cuando siento tu dolor cuando lloras
incluso cuando mi corazón es frío
me aseguras que vale la pena
todo vale la pena

puedes ver, ver lo que no se puede ver...
reparas el daño causado en mi...

puedes ver, ver lo que no se puede ver...
reparas el daño causado en mi...

viernes, 19 de marzo de 2010

Malos días

Hola,

Quizás la poca gente que solía entretenerse leyendo mis ociosidades, ya no continúen haciéndolo. Gran parte de ello, es culpa mía, pues hace mucho que no me animaba a escribir por acá.
Las veces que solía hacerlo, estaba pasando por algún mal momento y reventaba. Ha decir verdad, estos últimos días han sido como la MIERDA... Pero fue tanta mierda acumulada que más ánimos para escribir, me consumieron por completa. Pasé 2 meses sin hacer practicamente nada productivo, encerrada en casa, jugando un tontito juego en línea (una especie de realidad alternativa... y hasta en eso he pasado rabias... como será mi puta vida de penca? LOL ).
En algunos momentos me levanté a buscar trabajo y me salieron con respuestas negativas o pendientes: "La estaremos llamando proximamente"... Y eso que estoy titulada en medicina... Carrera que muchos creen que tiene pega en cualquier lado.
En otras cirscunstancias, tuve discuciones con algunas personas que estimo por no entender mi estado.
Varios días de no hacer nada, sumado a mi depresión basal y mi mala suerte en muchas cosas (como trabajo, problemas con mi universidad, terremoto en chile, problemas con mi pareja, discusiones con mi familia, SE ME ECHA A PERDER EL COMPUTADOR MAS ENCIMA). No le dieron espacio a que me animara aunque fuese para escribir.
En este instante lo hice simplemente porque estoy emputecida y se me encendió la lámpara cerebral ("ooh.. de veras que antes solía escribir para desahogarme").

Estoy sintiendo que lo que fui está siendo alienado por algo más aburrido... Ni siquiera escucho música como solía hacerlo...
Tenía inclusive un cómic en línea que también he descontinuado por desánimo...


Han sido demasiadas cosas para una sola persona en tan poco tiempo... Llegué a pensar en tonterías vudús o supersticiones, como que alguien me tiró un mal de ojo.

Bueno...no alargo más la cháchara...en resumidas cuentas:

- no me morí por el terremoto, aviso por si alguien se preocupó... (más de alguien debe estar diciendo: buuuh)
- aún no tengo trabajo, pero han salido entrevistas... Sólo hace una semana algunas han parecido más prometedoras
- no se si continúe el cómic o posteriormente siga escribiendo... es posible que lo último sea más factible, ya que requiere menos trabajo y sólo un mal rato para hacerlo.
- odio el jodido juego de wow (ajajaja)... ni siquiera ahí puedo hacer las cosas bien... me frusta esa mierda...

Supongo que haber escrito este testamento, ha de señalar que algo más estable estoy... antes ni ganas de escribir me daban...bleh

domingo, 1 de noviembre de 2009

María Iribarne

"¿Alguna vez te haz enamorado, de alguien que no te correspondió?, eso no te impidió dejarlo de amar o ser capaz de entenderlo o, bien, perdonarlo...
Sólo era otra niña desubicada, era sólo un alma perdida...
Y tenía esa voz que... bueno... temerosa...
Era como si pudiera tomar todo el mal y toda la ira del mundo y con sólo una palabra elevarlos al cielo y yo... le ayude... y le prometí que siempre estaría ahí, para protegerla..."
Hocico - Ecos

Recuerdo alguna vez que me enamoré de una mujer cuyo nombre era María. Yo era un chiquillo ingenuo, que cayó fácilmente en su juego asqueroso.

Cuando le ofrecía salir, ella aceptaba, con la condición de que no le tomase de las manos. Sonría en todo el paseo sin mirarme, pero si observaba a todos los demás que cruzaran miradas con ella coquetamente, como mostrando sus enormes ganas de rehuirme y lanzarse a los brazos de otro... Pero yo me negaba a creer lo que veía en ese momento, y le atribuía esas sonrisas a la alegría de estar conmigo.

A veces hacíamos el amor, y mientras lo hacíamos, miraba a través de mí, más concentrada en las manchitas que se podían observar en el techo... Como si estuviese fuera de su cuerpo, lejos de mí, susurrando suavemente algunas palabras incomprensibles para mis oídos, pero me parecía escucharle algo similar a un "te amo"...

Una vez la descubrí jalando cocaína en su cuarto... Intenté quitarle el polvillo, pero ella reaccionó agresivamente, dándome una cachetada y sacándome de la habitación... No volví a inmiscuirme en sus vicios.

Un día, quería ver el atardecer en un terreno baldío, donde se podían observar las olas del mar chocar con la costa y sus rocas, según ella. Mientras observábamos como oscurecía en silencio, ella en un momento se giró hacia mí y me dijo "Necesito que me des dinero...". Y, pensando, que estaba dándole una muestra de mi amor, le ayudé...

Al día siguiente nos íbamos a reunir en una plaza, pero nunca llegó... La llamé a su teléfono celular muchas veces, sin recibir respuesta...
Desesperado, decidí dirigirme a su departamento, pero no me atreví a entrar, pues escuché gemidos de sexo tras la puerta y la voz de un hombre mayor.

Había pasado mucho tiempo tras lo que había sucedido, hasta que la volví a ver por última vez. Era una flor marchita, cubierta con harapos negros y el pelo mal tomado. Ojerosa, raquítica, vieja... Intentó esbozarme una sonrisa y me volvió a pedir dinero. Aunque intenté evitarlo con todas mis fuerzas, mis brazos, de forma instintiva, la abrazaron. Tras lo cual, le volví a dar algo de dinero.
Contenta, me dio la espalda y se alejó....

Simplemente, no me atreví a encarar la verdad y preferí vivir bajo una hermosa mentira.... Ahora, puedo comenzar a despreciarme y aborrecerla, con lágrimas en los ojos a pesar de odiarla y con la inseguridad de si todavía permanece viva.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Punto negro...
Insignificante, ínfimo, minúsculo.
Que pasa desapercibido en medio de una serie de otros puntos negros que conforman un libro.
Mientras las letras son las interesantes, las que dan forma al libro, los puntos sólo ordenan las oraciones.

martes, 27 de octubre de 2009

El mismo camino


Cansada de seguir el mismo camino todos los días
La belleza que adorna al paisaje, paulatinamente se torna gris y se desvanece.
Todo lo que conlleva, comienza a caer en el aburrimiento.

Las memorias de lo que alguna vez viví, son llevadas a colación como historias nuevas y añorables.

Ahí voy, en medio del mismo camino
La empatía permanece por obligación, aunque existan las cosquillas por hacer cambios.
La vida se torna cada vez más tediosa...

Requiero un estimulante...

Si todo parece horrible,
Aunque se torne adverso, aunque sangre
debo seguir adelante, seguir adelante...

Quiero vivir dentro de otro cuerpo en otra ciudad
de otro mundo donde todas las personas sean agradables.
Pero cuando miro mi vecindad, hacia las nubes, siento un nudo en la garganta que no cesa
ya que mis deseos son de fantasía.

Entonces observo los alrededores, tratando de rescatar retoños de belleza.


Pero debo seguir adelante, seguir adelante
Aunque sangre, aunque todo se torne tan monótono...
Seguir adelante, continuar adelante...

martes, 20 de octubre de 2009

Cuando te vi...

Conocí primero tu voz... Una voz varonil que parecía simpática, burlona y desinteresada en mi existencia.
Cuando me escuchaste hablar, respondiste "...¿Y esa voz?" con cierto tono galante y burlón, que me incomodó un poco, pero no dejó de agradarme.
Con el tiempo, supe que te gustaba salir, tomar y fumar... Tres cosas que a mí nunca me han llamado mucho la atención, por ende, siendo la contraparte de esas tres cosas, supuse que tampoco yo te llamaría la atención.
En una oportunidad, logré intrusear en tu espacio privado y observar unas fotos que tenías por ahí. Miré unas cuantas fotos, pareciéndome atractivo lo que veía, pero me salí rápidamente, pues me daba vergüenza estar observando fotos de personas que no conocía y que tampoco fuesen mis amigos.
Recuerdo que una vez, intentaste ser más amistoso conmigo y conversaste un poco más mientras jugaba con mi hermana en el computador... Fue incómoda la situación, pues mi hermana te encontraba loco y yo no sabía realmente de que hablarte que no te aburriese... Resultó en un monólogo mientras jugábamos los tres, que al final se disolvió cuando llegó un amigo tuyo y pudiste escapar de la situación.
A veces bromeabas con invitaciones a carretear, tomar algo, salir, celebrar un asado o cumpleaños, pero a todas me negué a asistir. En parte, por miedo y por otra, porque me parecía que no iban en serio dichas invitaciones. Luego de varias insistencias, finalmente asintí en que quizás iría a un asado, cuya fecha estaba por confirmarse, aunque la invitación en esa oportunidad no fue directa, sino que generalizada a todos los que jugaban en esa época con nosotros. Me interesé en asistir a dicho asado a partir de que un amigo de Calama también viajaría y quería finalmente conocerlo, tras 7 años de puro contacto cibernético.
Un tiempo después, tuve un accidente y me fracturé un hueso de la mano, por lo cual tuve que renunciar a jugar por un tiempo de la forma en que lo hacía en el computador y dudé en asistir bajo esas condiciones... Se lo dije a un amigo en el juego. Y a los minutos después, recibí una llamada telefónica en mi celular proveniente de ti. Debo confesar que me desconcertó la sorpresa, pues nunca te había dado mi número telefónico y tampoco pensé que te importaría mi persona de esa forma, como para haberme llamado y preguntado por mi salud...
Después de esa llamada, recibí unas cuantas más hasta antes del día del asado, donde viajaría a Santiago y podría verte finalmente a la cara.
Cuando ese día llegó, bajé del bus en la estación Pajaritos de Santiago en compañía de mi hermana, buscando entre todas las miradas alguna que me pareciese familiar.
Estuvimos uno o dos minutos paradas mirando hacia todos lados, hasta que divisé alguien que se aproximaba con el celular en la mano hacia mí a paso seguro...
Lo miré de pies a cabeza, algo nerviosa pero intentando disimular desinterés, saludé de forma poco efusiva y con un gesto extraño en la cara, que al parecer, notaste.
Me llevaste hacia tu auto, guiándome en el camino sin mirarme, aparentemente, desinteresado también por la presencia de mi hermana y la mía. El amigo que te acompañaba, me abrió la puerta y recuerdo que te dijo maleducado, por no hacerlo tú(LOL), a lo cual atinaste a sólo un "neh..." .
Una vez dentro del auto, me di cuenta que te gustaba la velocidad y el volumen. Escandaloso, acelerado, muerto de la risa conversando con Oscar... Y yo en silencio, observaba los paisajes que ofrecía Santiago, el cual apenas conocía.
Anduvimos por calles que desconocía y conocí distintas personas, pero ninguno de ellos me parecía ese amigo que yo esperaba que viniese de Calama.
En algún momento te acercaste a conversar con nosotras y se me ocurrió hablar acerca de mi amigo en Calama. En ese instante, tu semblante cambió y me confesaste que él no vendría, según lo que él mismo informó ese mismo día en la mañana y que no habías querido decírmelo.
Cuando escuché esa noticia, sentí un pequeño escozor en mi espina dorsal y un nudo gigante en la garganta que me dieron ganas enormes de llorar... Cambiamos rápidamente el tema, y traté de olvidarme un poco del asunto, aunque ya mi motivación para estar ahí se había perdido...
Notaste mi cambio de humor y ofreciste llevarme en ese mismo instante de regreso a Valparaíso. Frente a ese ofrecimiento, abrí los ojos y de forma mecanizada dije que no. Había hecho notar que los demás poco me interesaban y eso no era cortés.
Tras el paso de la noche, logré distraerme un poco con el asado y las conversaciones de los distintos invitados. Noté que me hablabas mirándome a los ojos sobre distintas anécdotas, pero nada más en particular.
También noté que hablabas mucho acerca de una exnovia tuya y las anécdotas que tuvieron juntos, por lo cual me dio la sensación que aún estabas enamorado de ella y, por lo tanto, si en algún momento tuve una idea vaga de que te agradaba en otros sentidos, se había esfumado.
Finalmente, me alojaste en tu casa y antes de irme a acostar, me quedé platicando unos momentos con tu hermano pequeño que estaba fascinado con mostrarme diversos videojuegos de lucha. En ese momento sentí como te recostaste por un rato en la cama donde estaba tu hermano y yo, sacándole una foto a mi mano fracturada.
Al día siguiente, me llevaste al terminal en auto y me despedí de ti y unos amigos tuyos que se habían quedado a alojar en tu casa esa noche también.
En el bus, con mi hermana conversamos sobre la experiencia, con un cierto gustillo a tristeza por no haber visto a Jose (mi amigo de Calama). Entre medio de la conversación, saliste tú a colación, siendo catalogado como: Alocado al volante, aunque simpático y cordial. Pero a pesar de todo, ambas concordamos en que no volveríamos a asistir a ningún otro asado, dada la mala experiencia con Jose.
Recibí en el bus unas llamadas tuyas, las cuales al inicio no quize contestar por mi bajo estado anímico por lo sucedido, pero llamaste tantas veces, que finalmente contesté y me enteré que te habían pasado una multa por mal estacionarte al momento en que nos fuiste a dejar al terminal.
Si en el viaje me sentí deprimida, me sentí aún peor cuando supe eso. La culpabilidad por haber producido tantas molestias me carcomía, convenciéndome aún más de que no volvería a viajar a Santiago por la vergüenza.
Tras ese día especial, tu actitud comenzó a cambiar hacia mi persona. Recuerdo que me agregaste a messenger, empezamos a platicar más de lo habitual, dejaste de fumar y tomar por tu cuenta, me llamabas con cierta regularidad al celular o me enviabas mensajes de textos y, poco a poco, nos fuimos haciendo buenos amigos.
Finalmente, en una de nuestras conversaciones, confesaste que sentías algo por mí, diferente a lo que era una simple amistad, lo que se había arraigado desde hace mucho tiempo, incluso antes de conocerme ese día en el asado.

Después de todo... No fue mala idea hacer un leve sacrificio y asistir a aún evento social más allá de mi región (lo cual, nunca me había atrevido a hacer)...
No pude encontrarme con un viejo amigo, pero gané mucho más que eso... Encontrar a mi verdadero amor