martes, 11 de marzo de 2008

La frigida de Melpómene

Melpómene quiere vestirme con la piel de un loco
Para lucir lo más bello de sus pensamientos
Y urgar las heridas de la experiencia
Con las vulgares palabras que pronunciará hoy:

La querida Safo se fue con una sonrisa triste
Mientras Melpómene la observaba alejarse
Sin poder extenderle la mano
Sin poder sujetarla de la cintura
Para no hacerle más daño del ya causado.


Un caballero oscuro la consola
ofreciendole sentir placer dentro de una noche salada
Y mientras él se engulle su inocencia golosamente
Melpómene llora en su mente...

Al día siguiente, un príncipe vestido de azul
se baja de un caballo tan fino y hermoso
se arrodilla para hacerle una reverencia y
le besa la mano suavemente
¡mientras con su otra mano le agarra el culo!

Cuántos caballeros negros!
Cuántas damas en peligro!
¿Y cual de todos ellos es para Melpómene?
Si ninguno le aguantaría sus delirios
mientras no realice un trueque con sexo...

Melpómene puede hacer que sueñes de forma tan erótica
con los deseos más sucios y pervertidos que puedas imaginar
al punto que despiertes húmedo por la mañana
queriendo volver a verla, a consumirla... Como una Melpodicción
Pero ella jamás!!... Jamás podría sentir lo que sientes tú...

3 comentarios:

rfa dijo...

almenos en algun lugar puedo seguir leiendote te extranio mi niña besitos que estes bien.

escribidor nocturno dijo...

ese poema suyo me gustas mucho pero no se es desesperanzador como que despues de todo no hay nada solo la riza por lo que se cree y se debe dejar de creer

como dice don serrano si no vez mas alla de tu orizonte estaremos perdidos...

Nacho Epuñan dijo...

Potente

me pierdo en la oscuridad de Melpómene en su dolor martírico, pero asumido.

tus escritos siempre tienen crudeza y dicen verdades desnudas, es agradable leerte, y sentir tu fuerza y tu escencia a travez de lo que escribes.

un abrazo