martes, 1 de septiembre de 2009

Plan Maestro

Un guerrero caminaba en medio de la noche, teniendo en contra una lluvia torrencial que licuaba toda la tierra que pisaba, cubriéndole con lodo hasta las rodillas...
Su piel parecía más blanca bajo la iluminación lunar... Daba la impresión de un muerto viviente...

Estaba cansado, después de haber peleado con sus compañeros contra las tropas de Gomory... Una hermosa demonio gobernante de las tierras sureñas. Una mujer de contextura mediana, cabellos rizados y oscuros, tez blanca, labios gruesos y que solía comandar montada en un dromedario.

Estaba tan fatigado, que se desploma en el medio del bosque, y mientras yacía en el suelo fangoso, siente un intenso dolor punzante que le atraviesa su entrepierna.

Al mirar la zona del dolor, observa que sus pantalones están empapados de sangre... Sangre de sus víctimas, que aún siente caliente.

De forma inconsciente, recuerda la cara de horror de Gomory mientras asesinaba a cada una de sus seguidoras, ensartándoles su lanza y dejando que se desangraran en el piso, mientras el líquido de la vida corría entre los muslos de ellas.
Una vez aniquiladas todas, Gomory sólo se arrodilla ante él y lo observa con odio, mientras unas lágrimas de rabia corrían por sus mejillas.

"Chupamela" - Le dice el guerrero - "chupamela, y quizás te deje ir con vida..." .- Gomory entonces observa el pantalón del hombre, del que sobresale un bulto...

Gomory entonces cierra los ojos y aún con lágrimas en los ojos, le baja con suavidad los pantalones y cumple con el deseo del macho imponente, quien con una sonrisa cínica, le observa.

Pensaba en ese momento "Perra, así te quería ver... Te creías lo más puro de este mundo y ahora estás de rodillas ante mí, dándome placer contra tu voluntad... Jamás volverás a recuperarte de esto".

Gomory no le respondía, sólo seguía practicándole el sexo oral al guerrero oscuro sin abrir los ojos, con ciertos gestos de asco.

El caballero oscuro se sentía omnipotente cuando recordaba esa escena y estaba comenzando a excitarse, por lo que mete una mano bajo su pantalón para autoestimularse y descubre que.... ya no tenía pene...


Gomory le había castrado con sus dientes...



Recordó que la sangre caliente no era de sus víctimas, sino proveniente de él mismo... Y aunque luego de ello, había desnucado a Gomory de un hachazo, le había hurtado la virilidad...

2 comentarios:

Amorexia. dijo...

que peor derrota que la que le otorga un derrotado?

deshora.

DIANA dijo...

Esta historia de donde la sacaste?.. me ha dejado intrigada Gomory, quisiera saber mas de eso.

Besos curiosos